domingo, 20 de abril de 2014

Manchamanteles

hay un modo de ver como cuando éramos niños
y un gesto adulto que resulta muy útil
si de obediencia hablamos
consiste en tomar a dos manos la cabeza
de la infancia dispersa
y gentil pero firmemente
obligarla a voltear al punto que acordamos importante

repita: manos cabeza pinza
punto
y vuelta

el rostro de quien gira la cabeza ajena debe
permanecer impasible
no hay razón para exaltarse
el triunfo está más que asegurado desde que hay
un punto
que hemos acordado relevante

la infancia distraída no tiene punto
sino puntos

como cuando se toman
todos los colores adentro del puño
y se colma la nada de una lluvia imposible
cabezas sobre cuerpos imposibles
clave de sol sonriente
y manzanas maduras que permanecen en los árboles
clave de sí y la casa es geometría perfecta
clave de donde el pasto no se pisa porque los pies
no son nunca necesarios
clave de renuncio de antemano al psicoanálisis
si no le gusta mi figura humana déjeme sola
mi página se puede sostener a sí misma
puesta la vista oruga en mariposa

más que puntos son gritos
de guerra tímida
gritos de soldaditos de juguete inofensivos 
nada perturba a quien gira la cabeza ajena
debe
permanecer
impasible

y no importa cuánto se resista la infancia líquida
al final acabará cediendo porque manos
de adulto ganan siempre el mundo
diseñado para acordar qué punto es importante
en mesas que no conocen tacto de crayones

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