Ni siquiera renunciar: el
absurdo está ahí. Se imprime, se publica, se dice y nada cambia. No
hay abrazos para nadie con mi rostro. Se usa la mirada de quien sueña
la muerte, se llora, se agoniza. Da lo mismo. Es igual ser la víctima
que ser el verdugo, cuestión de maquillaje y de vestuario. Se
abandona, se vuelve, se es invisible para quien importa. ¿Y? Ya no
son siquiera nada estas palabras. Ni sonido ni voz, ni lluvia ni
equilibrio: mecanismos apenas de un no dios que se posa sobre dientes
de león, a punto el viento.
sábado, 20 de julio de 2013
lunes, 15 de julio de 2013
Si él mi gato, yo su humana
Yo no sé ni me importa cómo sean otros gatos. Él se llama Lucas pero todos quienes lo queremos le decimos "Gati". Es gritón, chistoso, sentido, dormilón, juguetón, cariñoso. Cuando alguien me hacía llorar hacía guardia junto a mí y no se me despegaba. Yo le platicaba todo. Nos gritábamos mucho y luego nos reíamos de lo histéricos que éramos. Se dormía junto a mi almohada aunque sabía que no me gustaba, de preferencia encima de mi celular como también se acostaba sobre libros o cualquier cosa que pareciera importante; se cobijaba solo como bebé; se metía al clóset cuando había mucho ruido y así alguna vez creímos que se había escapado en la primera mudanza en Aguascalientes. Luis, mi ex, y yo le escribimos poemas; aunque el de él es uno de los más hermosos que he leído. Jugaba a las escondidas con Jimena, quien le escribió una crónica preciosa el día que lo esterilizaron. Era capaz de reconocer el sonido de una lata de atún abriéndose estuviera donde estuviera, dormido o despierto; pero si era atún en aceite, no gracias: el joven de nueve años debía cuidar esa panza que le colgaba (según Yadira, herencia familiar). No creo equivocarme si digo que todos cuantos lo conocieron le sonrieron de inmediato: era, es, un gato con la buena vibra que suele atribuirse a los perros. Hay tantas anécdotas, que seguro seguiré escribiendo sobre él todo el tiempo. Ni siquiera lo consideraba una "mascota", era un compañero: a veces parecía un marido posesivo, a veces un hermano; a veces, las más, el más entrañable de los amigos.
Cuando me mudé al DF y él me alcanzó, todo parecía felicidad. Pero no: mi nuevo espacio no era apto para Lucas Gati. Intentamos todo, él y yo, y a veces parecía que ahí la llevábamos. Estuvimos así casi dos años; pero él no estaba feliz. Una mascota no es sólo un acompañante para el tiempo que estás en tu casa: debe tener libertad, opciones, aire propio; él ya no lo tenía conmigo. Después de mucho pensarlo, busqué un sitio para contactar adoptantes y aparecieron: todavía hoy, cuando terminé mi odisea de una línea completa del metro acompañada de un gato dopado y chillando los dos, algo en mí deseaba que me encontrara con una bruja, que no me diera confianza y que me regresara con él a ver qué hacíamos; sin embargo, su nueva familia es ideal.
Ahora mi gato es mexiquense. No quiero ni llegar a mi casa llena de pelos porque sé que si desde esta mañana no puedo dejar de extrañarlo y mientras escribo esto no paro de llorar sin importar que estoy en un Internet público, acostumbrarme a la vida sin mi Gati será realmente difícil. Nueve años juntos. Juntos. Gracias.
lunes, 24 de junio de 2013
Serie: Palimpsestos (I)
Estás acostumbrada a las palabras:
un recuerdo feliz no hace felicidad.
Siente,
siente empatía por el viejo que pregunta.
Escríbete un poema, anda,
que vean que no sólo te das
sino que te recibes.
Martilla los lugares donde te sostienes,
anda,
que otros puedan seguir
los pasos que ya diste.
Escribe.
Para.
Escribe.
Borra.
Guarda aquello que borras,
te gusta pensarte luego
como una adivinanza.
Escribe.
Sal.
Escribe.
Azúcar.
La gente nos está mirando,
quiere sabernos;
por eso nos miro yo también
con mis ojos de muertanomedueles.
Si te pasa, que pase:
yo también vengo vestida de largo.
un recuerdo feliz no hace felicidad.
Siente,
siente empatía por el viejo que pregunta.
Escríbete un poema, anda,
que vean que no sólo te das
sino que te recibes.
Martilla los lugares donde te sostienes,
anda,
que otros puedan seguir
los pasos que ya diste.
Escribe.
Para.
Escribe.
Borra.
Guarda aquello que borras,
te gusta pensarte luego
como una adivinanza.
Escribe.
Sal.
Escribe.
Azúcar.
La gente nos está mirando,
quiere sabernos;
por eso nos miro yo también
con mis ojos de muertanomedueles.
Si te pasa, que pase:
yo también vengo vestida de largo.
domingo, 2 de junio de 2013
Dactilar
piel adhesiva al sol de una mirada,
viento de norte intenso, llamarada,
risa de sal, remedio de mis males.
Qué dejará este amar de carnavales,
de una escalera a nubes destinada...
Qué habrá de germinar si, huracanada,
la noche siembra gestos inmortales.
No sabremos de aromas condenados,
ni de voces que digan lo vivido
ni de voces que digan lo vivido
y exploten entre gritos imantados;
mas sabremos del mar, en cuyo nido
los sueños volverán cristalizados
para labios sin tiempo y sin olvido.
sábado, 25 de mayo de 2013
Serie: Levántate y anda (I)
hay una esfera en mi infierno para ti
puedes volar en ella pero no puedes irte
porque las cosas tuyas que has plantado
milímetro a milímetro son siempres
y nuncas orquestados
a tu ritmo
sí, tú elegiste el sitio de tu propia
ausencia
tendiste un campo y césped amarillo
para que todos alrededor supieran
que ése era tu lugar, sauce sin
lágrimas
ese agujero gris donde nadie te toca
lejos de cualquier otro
cerca sólo de ti
eso deseabas
no te maldigo, sería obsequiarte mucho
pero a veces te miro en un olvido
y digo
es cierto
hay alguien clausurado
y mirándome fijo, no hay remedio:
es cierto
hay alguien clausurado
y mirándome fijo, no hay remedio:
soy capaz de este sótano de rostros
de esta cuenca y palabras acalladas
que no quitan ni un ápice de sueño
ni impiden caminar páramo a páramo
clausuro, sí, clausuro
de esta cuenca y palabras acalladas
que no quitan ni un ápice de sueño
ni impiden caminar páramo a páramo
clausuro, sí, clausuro
como después lo he hecho
con otros como tú
y los que vengan
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