domingo, 9 de diciembre de 2012

Canon en espiral

Escribí esto en julio de 2006, tras la barbarie ocurrida en San Salvador Atenco. Fue entonces cuando, por primera vez, la indignación y el horror se instalaron en un sitio profundo de mi voz y por eso, cada vez que lo leo en público no puedo lidiar con él. Desde hace años vengo recitando para mí este mantra doloroso e incómodo, porque no me acostumbro a que siga vigente. No hay un solo día en que estas palabras no me signifiquen algo. Hoy, por ejemplo:


Me conoce tu ausencia. Estuve cuando el frío, soñé con tu rebozo. Supe siempre de los dioses sordos, de los cenzontles trágicos y tibios. Se me acabó la voz cada dos pasos, en el vagón del frente, en la taberna, en la ciudad floreada, cuánto tiempo sin carne, qué dolores de hierro. Parecí dudar ante las campanadas, una lluvia de soles, la piel bajo esas manos. También me deshojé al contacto de los héroes. Vi navegar el grito, mar y luna. No cesé de buscarte, sal y miedo. Empedré mi trayecto hasta tu casa. Tuve un murmullo apenas para el gato, esas plantas, la madre. Lloré sobre tu mesa, las ventanas miraban hacia adentro. Elegí esta trinchera para aguardar tu vuelta. Me quedé dibujando las siluetas que el olvido amenaza. Estoy en esta guerra. Aquí guardo los restos del silencio, bajo mis labios tuyos.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Anteproyecto


I. TESIS

Parece que un estar, un día cualquiera, es capaz de encender un sol distinto/ Supongo que la voz puede instalarse por encima de pasillos negros/ Entiendo que un quizá finca abandonos.\ Qué fácil sorprenderse, herirse, estrellarse, perderse y yo en el centro, pactando cien razones que luego creo que olvido.

II. ANTÍTESIS 

  Yo repetida al punto de quedarme sepia.
    Yo dibujando un mantra inventado en defensa.
      Yo mirándome a mí, prohibido pisotear esta belleza frágil.
        Yo hablándome de mí, letra a letra me rescato de lo próximo.
      Que no soy una búsqueda:                                     mi ancla.
    Que no soy una ausencia:                         me tengo.
  Que no soy un silencio:               la madre.
Que no soy una víctima: Yo Viajo.

III. SÍNTESIS

Afuera interpretable, ejemplar, ignorada. Olvido y fuga.
Adentro, aroma de vainilla convertido en certeza. Lo abrazo.

IV. ANEXO ÚNICO

No digo más. Que venga el horror montado en corcel de caucho:
La Mesa ha sido puesta.

sábado, 1 de diciembre de 2012

(Algo viejo y grande... y desleído)

NADA SUCEDE AQUÍ
Alejandro Aura
para Fernando Córdoba Lobo



Esta mañana es diferente todo,
hay algo viejo y grande y desleído.
Irregular como el siglo, el aire está latiendo;
las montañas parecen recortadas,
hechas de abajo para arriba, suspendidas.
Y todo este paisaje, grave y rencoroso,
nos llega como piedras a los ojos.

Un hombre dirá que aquí nació.
Habrá de preguntar por su episodio.
–Nada, señor, el tiempo es oficial. Nada sucede.

Pero los ancianos se quejan de la muerte.
Como que aquí no ha sucedido nada,
como que este mismo lugar ha estado quieto,
¿a través de qué muertos, de qué tiempo?
¿a través de qué fusiles ha estado inmensamente quieto?

Esta mañana, sin embargo, es diferente todo.
Andale, cuento, comienza a revelar la sangre,
di lo que te piden los señores.

En qué país naciste,
y a qué hora de su historia,
y en dónde consumiste el ruido voraz que te dejaron.

Cuéntales desde dónde el sol se te quedó estancado;
cuéntales de cómo se murió, lleno de luz, tu abuelo,
de cómo te parió tu abuela desde entonces,
de cómo te quedaste sin nombre todo el rato.




Meshico es una vieja palabra con millones de espejos
en donde cada quien respira la imagen que le toca.

Alguien se levantó con hambre a media noche, siempre,
y no escontró qué comer ni qué ponerse,
y en este globo que digo
van metidos los años y los años,
alguien también se levantó con hambre a media noche
y se encontró a los prójimos dormidos.

Cuándo, occidental a medias, cuándo,
humano a medias, escorpión, hermano, cuándo.

Alguien cogió macana
y alguien más en el mundo
tuvo miedo.

Alguien llegó del mar;
ay mar, ay mar,
recapacita.

De qué manera nos llovió la muerte desde entonces.
De qué manera la esclavitud tuvo sus hijos.
De qué manera la soledad se aposentó en mi trono.
Ay mar, ay mar,
qué manera de estar una nación
muriéndose a pedazos,
qué manera de no volver a ser
nunca uno mismo
con su aire y con su casa.

Pero la historia es una nota ronca
que no puede ser cantada con violines.



Rasguémosle el color al apisodio negro,
nadie tiene necesidad de lastimarse.

Si una noche dijo su grito el cura
y todo sucedió como se sabe,
el fusil para todos,
la horca y el cadalso para todos,
flores para el engaño todos,
bien les haya, que el pueblo los llora y los recuerda.

Hay siempre y cada vez nuevas campanas,
y siempre y cada vez hombres del barro
que se cuece en el sol de nuestra sangre.

Los siglos, señores,
nunca han tenido más de cien disparos enemigos.

Hay que seguir entonces,
hay que seguir tocando al corazón de cada historia.

Díganme la primera palabra
y yo completaré el terror de lo que pasa
con yambos de madera.




Ponte de pie, recuerdo,
que hoy vas a llorar
lo más amargamente
que has llorado.



Si el hombre tuvo dolor en su contorno,
tuvo al menos dolor que cobijarse.

Si tuvo que aparecer como suspiro el hombre,
tuvo al menos el aire que lo armaba.

Pero la muerte, ¡puta!,
es no tener nunca más nada.



Todo el que pasa por la calle
tiene en su haber una paloma,
hay que ser consecuentes
con los hombres que pasan y nos miran
y no comprenden nada.
Al menos si dejamos de decirles
negro y crimen
y chacales de miedo agazapados en las puertas
y
se murieron tu padre y tus hermanos
y tu niña y tu hijo
y tú no sabes nada,
y es que otra mañana
estalló su polvorón la muerte.
Revolución de azúcar
para el café más negro de la historia.
Aplástate carmín
en el charco de sangre de los nombres.
Hay que tener presente el amor a los humanos
y no decirles nada.
Este país tuvo su esponja de mezquite
y nadie supo nada.
Bendíceme, sonaja,
voy a traerte el pan de esta mañana,
y nadie trajo nada.
En el hollín del aire
se han quedado libres
los olores de muerto.
Un millón de muertos
para que se llenen los libros de lecciones.
Un millón de muertos
y nadie supo nada.
Abran el cajón de la esperanza, nos ahogamos,
nos van a encontrar ya congelados de horror cuando amanezca.
abran la puerta,
abran todo lo que se pueda abrir en este siglo.



Pero decir así las cosas es decir que en la tierra
existe el odio
y aquí nunca hemos tenido más que amor
los unos a los otros.

Pero decir las cosas es negar que la paz
exista en nuestra tierra,
y no puede ser
porque la paz
la hemos llenado de banderas.

¿O alguien, antes, quisiera agregar un cementerio?
¿Como que todas las mañanas nace pequeño un árbol?

Pues al camino entonces,
que se siga descorriendo el tul de la montaña.

Porque aquí nada sucede,
el tiempo es oficial.
Una bandada de mariposas
hace funcionar los engranajes.
La historia,
en un enorme acueducto sin trabas y sin diques,
corre cristalina y pura
a la boca de todos los niños transparentes.
Nada sucede aquí,
más que manzanas,
más que tranquilas auroras
y tranquilos crepúsculos dorados.
Una muchacha lindalleva la ropa de la patria,
y nos hace una seña
y acudimos,
y ella desaparece
como un beso
plantado a las estrellas.

domingo, 25 de noviembre de 2012

25 de noviembre. Día Internacional de Lucha Contra la Violencia Hacia las Mujeres

Nunca se dirá suficiente, pero no hay por qué dejar de hablar. Por eso hoy, en una conmemoración que a todos nos dice algo y que representa solo un fragmento del día con día, me siento movida a compartir este poema que me duele en toda su crudeza, en toda su claridad. Por las "rosascagí" que, sabemos, existen todavía con duro arraigo y que quizá muchas hemos sido en mayor o menor grado, vayan estas palabras de Piñera y mi humilde lectura que, aunque no sea amante de la declamación ni del peso de mi voz al leer poesía, me he visto extrañamente obligada por mí misma a compartir sin importar que el resultado sea infinitamente menor al texto, en todos los sentidos. Pero, me disculparán, tenía que hacerlo.

Nunca suficiente, siempre necesario.

Urgente.


SOLICITUD DE CANONIZACIÓN DE ROSA CAGÍ

Virgilio Piñera, 1967

Por la presente tengo a bien dirigirme a usted
para solicitar una plaza de santa laica
en la Iglesia del Amor.
Un hombre me juró Amor eterno,
y su amor fue el infierno en la tierra.
Poseo en mi cuerpo más estigmas
de los exigidos por su Iglesia,
mayor cantidad de lágrimas
que las expresadas en centímetros cúbicos
en las planillas de las aspirantes a ser canonizadas,
mayor número de horas de insomnio,
y en mis rodillas callosidades tan elocuentes
que mis amigas me dicen:
Rosa la genuflexa.
Una noche me hizo caminar como perra,
maullar como gata,
llorar como niña
y cantar como anciana.
Otra noche,
me obligó a besar el retrato de su amada,
y yo pensé que a lo mejor
obligaba a su amada a besar mi retrato.
Y esa misma noche,
-no sabe cuánta pena me da escribir esto-
me gritó degenerada.
En cuanto al requisito exigido por su Iglesia:
“Amarás aunque te muelan a palos”,
puedo asegurarle
que mi Amor es inconmensurable,
a tal extremo
que ese hombre es mi Sumo Bien,
mi Todo y mi Nada.
Por tanto,
habiendo sido humillada,
ofendida, vilipendiada,
postergada y vejada;
habiendo sido configurada en esa extraña latitud
que es ser muerta en vida,
yo,
Rosa Cagí,
en pleno disfrute de mis facultades mentales,
pido humildemente ser canonizada como santa laica
con derecho a figurar en los altares del horror.

Solicitud de canonización de Rosa Cagí, Virgilio Piñera by Alejandra Eme Vázquez

lunes, 19 de noviembre de 2012

Cabañuelas 2012: el recuento


Creo que se me ocurrió al despertar el primero de enero. Me encanta esta idea de que el clima de los primeros doce días del año corresponde a cómo se comportará cada mes, respectivamente; así que en uno de esos arranques inclasificables decidí escribir una "interesantísima" reflexión cada día hasta el 12 de enero, ejercicio que intitulé, claro, “Cabañuelas del año que se nos fue”. Las publiqué religiosamente como estados de Facebook e incluso las resumí en tuits. 

Y entonces inventé un género; inútil, sí, pero mío. Estoy leyendo todo el tiempo sobre esto para mi anteproyecto de tesis, de modo que no puedo resistirme a enumerar las marcas del "género cabañuela": a) solo valen los primeros doce días de enero, una cada vez, por lo que no tienen sentido si no están fechadas; b) son breves; c) se componen por: título, cuerpo del texto y conclusión; d) pretenden, se supone, reflexionar sobre asuntos que el autor considera importantes; y e) pueden incluir enlaces que apoyen el argumento central.

Ahora que estoy escribiendo hasta en los tickets de Soriana, a todas horas, me acordé de esos textos que son uno de mis grandes orgullos del año. Y creo que mi blog no estaría completo sin la recapitulación de mis cabañuelas de este 2012, que servirán además como cuenta regresiva para las del próximo año, que vienen con todo.  

Sí, mayas, les apuesto mi vida a que habrá Cabañuelas 2013.

1 de enero, 2012. Cabañuela #1: Ser y dejar ser... pero de lejitos
 
En 2011 aprendí que es más fácil y más saludable dejar de interesarme en las personas que considero “tóxicas” en lugar de guardarles rencores inútiles o de enojarme obsesivamente con su manera de vivir/pensar/actuar. Al fin y al cabo, lo que para mí es su error, para ellos es lo normal.
 
Conclusión: Cada quien hace de su vida un papalote, pero no todos tenemos que volarlos en el mismo parque.
 
2 de enero, 2012. Cabañuela #2: Pobody is nerfect
 
Fue muy liberador hacerme a la idea de que así como yo juzgo quién es indeseable en mi vida, también corro el riesgo de ser juzgada de tal forma por mucha gente. Y de algún modo extraño se siente bien caer mal, siempre y cuando uno deje esa aburrida costumbre de querer encajar en todo.
 
Conclusión: No gastemos el oro en moneditas cuando se pueden dar cheques de hule.
 
3 de enero, 2012. Cabañuela #3: Autosic
 
Tan simple como esto: no sé para qué existen los doctores si todo se resuelve con dejar de bañarse.
 
(Pueden ustedes sacar su propia conclusión).
 
4 de enero, 2012. Cabañuela #4: You say goodbye...
 
Una certeza absoluta: Las personas que han sido parte de nuestra historia pero que ya no pueden o no quieren continuar en ella merecen ser despedidas con todos los honores. Y las que, pese a todo, se mantienen con nosotros deben ser celebradas efusivamente cada cierto tiempo.
 
Conclusión: Bienvenido a mi mundo, cierra la puerta al salir.
 
5 de enero, 2012. Cabañuela #5: Hoy voy a cambiaaaar...
 
En los zoológicos, a los animales les enfrentan cada cierto tiempo con un pequeño o gran reto que cambia su entorno y pone a prueba su capacidad de adaptación: un tronco que tapa el agua, un nuevo juguete que hay que reconocer, una nueva jaula o cosas por el estilo, y así garantizan su “estabilidad psicológica”. Esto me parece más que (zoo) lógico, pues creo que lo mismo aplica a nosotros los humanitos. Moverse, problematizarse, replantear: la mudanza física/mental/espiritual debería ser deporte obligatorio; es indispensable, digo yo, bienvenir los cambios de ruta grandes o pequeños, voluntarios o involuntarios, que nos obligan a adaptarnos, a volver a apreciar lo básico y a dejar de estar pensando en tonterías o de creernos el ombligo del mundo. Estoy convencida de que quedarse estático (o querer estarlo) solo deriva en aburrimiento, en queja eterna, en frustración, en telenovela, en egoísmo, en el deseo enfermizo de vivir vidas ajenas... ¿Será?
 
Conclusión: Saludos desde mi nueva jaula.
 
6 de enero, 2012. Cabañuela #6: ¡Llame ya!
 
 
¿Está cansad@ de soportar jefes patanes, amigos molestos, tratos indignos, peleles acosadores, cursilerías baratas, metiches profesionales, círculos viciosos que le desgastan pero que aparentemente son parte de sus obligaciones? ¡No sufra más! Le presentamos Renunciatín, el novedoso método que en segundos acaba con sus angustias y le deja list@ para mejorar su ambiente a voluntad ¡sin culpas! Quédese solo con los problemas que le interese resolver y con la gente tóxica que desee conservar. No más síatodos, no más nimodos, ¡Renunciatín es la solución! Porque abandonar la incomodidad no es de cobardes, sino de hígados sanos.
 
Conclusión: Renunciatín tiene un 97% de riesgo de ser llamado "perr@ egoísta".
 
7 de enero, 2012. Cabañuela #7: Ya ves que sí...
 
Todo lo que hago lo hago por mí, ¿por quién más? Si no cuido mi persona, no tendré nada bueno qué ofrecer al mundo. Usar a los demás como pretexto para vivir y decidir no tiene ningún sentido; lo peor es que quienes hacen sacrificios involuntarios, o dejan de hacer cosas en función de otros sin estar convencidos, andan por la vida con esa bandera patética y creen que si uno no es así es porque no ha sufrido tanto como ellos... Por eso, mi más grande deseo es que lo bueno y lo malo que hagamos parta de nuestra entera conciencia y hacia ella redunde, que no tengamos la necesidad enfermiza de cargar a otros con nuestros errores ni de restregarles nuestros éxitos; que estar de acuerdo con nosotros mismos nos sea suficiente. Si en ese ir y venir aportamos algo positivo al universo, ya será ganancia.
 
Conclusión: Pierre Menard no se hace responsable por las opiniones de esta perra egoísta adicta a Renunciatín.
 
8 de enero, 2012. Cabañuela #8: Pos ya qué
 
El 2011 me vio hacer el ridículo cientos de veces, estar fuera de lugar, meter la pata y ser por momentos tanto o más desagradable que aquello que yo misma critico... A tal grado, que ya le estoy agarrando el gusto a esos momentos embarazosos y negros: después de mucho buscarlos o encontrarlos sin querer me convencí de que son pasajeros y de hecho, ahora sé que entre más pronto los acepte para vivir con ellos y asumir las consecuencias, mejor me irá en lo sucesivo. Sé bien que todos fuimos, somos y seremos carne de cañón en algún momento (en cualquier momento), así que más vale sentirse cómodo con ello y no darle tantas vueltas.
 
Conclusión: Solo digamos que el DVD de mi vida tendría un disco extra para bloopers.

9 de enero, 2012. Cabañuela #9: El musical



Conclusión: Había que renovar el género "cabañuela", ya nos había aburrido tanto rollo... Y es un buen pretexto para compartir mi mantra favorito.
 
10 de enero, 2012. Cabañuela #10: Memento
 
Me aterra la idea de no tener memoria, de ser inconsciente ante mis propios actos o caer en contradicciones irreflexivas. He visto a tantas personas incapaces de reconocer sus propias evidencias, que me he vuelto obsesivamente dueña de mis actos y pensamientos; y así lo prefiero. Creo que nuestra única responsabilidad es la conciencia y que no podemos aceptar el Alzheimer voluntario que se practica hoy día descaradamente.

Conclusión: Si tan solo tuviera una Espada del Augurio...
 
11 de enero, 2012. Cabañuela #11: Chale
 
Por más que uno quiera seguir en la bella práctica de la cursilería autocomplaciente y de la devoción feisbuquera/tuitera, resulta poco más que difícil cuando la realidad nos obliga a hacer cosas tan vulgares como, digamos, usar champú antipiojos.
 
(Vale por una ingeniosa conclusión. Aplican restricciones.)
 
12 de enero, 2012. Cabañuela#12: Cambio y fuera
 
Lo mejor de las cabañuelas fue que todo el rollo que me echaba en Facebook cabía, no sé ni cómo, en los 140 caracteres del tuíter: gran lección. Deberé decir una cursilería para terminar, así que confieso que es muy fácil amar una vida en la que estás rodeado por las mejores personas del mundo. Lo demás es lo de menos.
 
¿Conclusión sobre la conclusión? Ni que fuera yo tan protagónica.